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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

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16-11-2016

Trump y el “Nac & Pop” criollo


SURda

Opinión

EE.UU

Rolando Astarita

 

 

Un lector del blog escribió en “Comentarios” que no le sorprende “ la euforia de CFK, Atilio Borón y demás “naZional-progresistas” por la victoria de Trump”. Tiene razón, el elogio de las corrientes “nacionales y populares” a Trump no tiene nada de sorpresivo. Veamos un momento las declaraciones.  

Cristina Fernández de Kirchner habló sobre el significado del triunfo de Trump en la Universidad Nacional Arturo Jauretche. Entre otras cosas, dijo:

“En los Estados Unidos ganó alguien que hace del proteccionismo, sus trabajadores y la defensa del mercado, su bandera”.
“Ganó alguien que representa la crisis de la representación política producto de la implementación de políticas neoliberales”.
“Lo maravilloso del pueblo de EEUU es que votó por lo que está sintiendo económicamente, a pesar de los exabruptos y de los estereotipos”.
“Acaba de ganar alguien que en sus empresas hace del proteccionismo una de sus principales banderas”.
Por supuesto, no faltó la observación progre: “El problema no es el inmigrante, sino cuando se concentra la riqueza en pocas manos”.

Aplaudían, entre otros, Héctor Recalde, Axel Kicillof, Andrés Larroque, Wado de Pedro, Martín Sabbatella, Carlos Tomada, junto a los intendentes de Avellaneda, Florencio Varela y Berazategui.

D'Elía, por su parte:

“Algunas medidas que va a tomar Donald Trump me suenan bien al oído. Dicen las malas lenguas que el plan económico de Trump es bajar el impuesto a las ganancias de los trabajadores y a los sectores medios”.
“Por otro lado planea fomentar el retorno de las empresas a EEUU. Acá teníamos empresas norteamericanas, pero no con tratados de libre comercio. Teníamos a General Motors, a la que Cristina le dio 70 millones de dólares en préstamos, pero no con tratados de libre comercio. Los cuidábamos como si fueran empresas nacionales, pero no les permitíamos que trataran a nuestros trabajadores en condiciones humillantes”.
“[Trump] plantea volver más competitivo a EEUU. Está bueno. Quiere levantar barreras proteccionistas. Que se acabe el acuerdo TPP. Y después incrementar las barreras arancelarias con China y México. Todo esto son medidas proteccionistas del mercado interno. ¿Trump es el jefe del kirchnerismo en EEUU?”
“Lo digo en joda, obviamente. Es un loco, un xenófobo, un misógino. Pero el tipo dice que este capitalismo de buitres no va, y esto es lo que votó el pueblo norteamericano” (tomado de http://www.perfil.com/internacional/trump-presidente-delia-festejo-el-voto-contra-la-sociedad-capitalista-financiera.phtml ).    

Y por último, Atilio Borón, profesor universitario afín al chavismo-castrismo, sostuvo que el nuevo gobierno [el de Trump] “en materia identitaria y de género es un giro a la derecha, pero con su política económica tengo mis dudas”.
“Con Trump se acabó el ciclo neoliberal iniciado por los Bush y viene un ciclo proteccionista”.
“Trump no me entusiasma, pero puede ser importante que cambie el clima respecto al libre comercio y al mundo financiero. Hay que hacer un esfuerzo, ver qué hay debajo de Trump” ( http://radiocooperativa.com.ar/atilio-boron-con-trump-se-acabo-el-ciclo-neoliberal-iniciado-por-los-bush/ ).

Al margen de los cuestionamientos “en materia identitaria y de género”, en estas declaraciones se observa una coincidencia de fondo, en el plano de la política económica, con Trump (o con los partidarios del Brexit; o con la extrema derecha, europea y de otras partes). Desde el punto de vista ideológico y político, el mensaje central del “nac & pop” criollo a las masas oprimidas es que el nacionalismo es la solución de sus padecimientos.

En otros términos, se le dice a los trabajadores que la lucha no debe ser contra el capital –sea nacional o extranjero, grande o chico, financiero o industrial- sino contra algunas de sus formas particulares. Como si los males del capitalismo estuviera en sus particularidades, y no en su universalidad. Aunque en esto no hay ingenuidad ni confusión. Se trata de políticos e ideólogos conscientes de que el nacionalismo es una vía segura para atar a la clase obrera detrás del carro de la colaboración de clases (o de someter a la clase obrera al dominio de burocracias de Estado). Por eso también, a ese mensaje nacionalista también le es funcional la táctica de “unir fuerzas contra el enemigo principal, el neoliberalismo”. Es la clásica política de los partidos Comunistas, de los “frentes populares con la burguesía nacional y progresista”, que hoy adoptan alegremente no solo organizaciones y dirigentes que vienen del tronco stalinista, sino incluso algunos partidos trotskistas (Argentina es un ejemplo).

En este último respecto, es necesario destacar que incluso en sectores que se consideran de la izquierda radical se ceden posiciones al nacionalismo, y a la colaboración de clases. De hecho, existe una línea de continuidad que arranca en los “marxismos nacionales”, pasa por todas las variantes de los progresismos “nac & pop”, y termina en la extrema derecha fascista y xenófoba. Esto es, el trotskista que años atrás agitaba la consigna de “fuera los gallegos” ( sic , para referirse a los capitalistas propietarios de Aerolíneas Argentinas); o que explicaba que “los obreros españoles viven bien porque España explota a Argentina”; o que afirmó hace poco que el Brexit “fue un voto anticapitalista”, no puede sorprenderse cuando la lógica de la exaltación nacionalista termina en triunfos como el de Trump . Seguramente ahora estará disgustado, y hasta angustiado; pero debería reconsiderar seriamente lo que dijo e hizo.  

En un marco más general, estamos asistiendo a una ola de alcances mundiales de nacionalismo y xenofobia. Millones de personas, explotadas por los poderosos, por el capital y el Estado, confían en el programa nacionalista. Pero hay que resistir esta marea. Hay que empezar por convencer a la gente de izquierda, o con sentimientos genuinamente progresistas, de que las contradicciones del capital no se superan encerrándose en las fronteras nacionales, sino acabando con la propiedad privada del capital. Apoyar guerras comerciales a favor de una u otra fracción de la burguesía, solo alimentará la xenofobia y la división de los pueblos. Recordemos: en los años 1930 los países se embarcaron en guerras comerciales y en políticas más y más proteccionistas, cuyo desemboque lógico fue la guerra, una carnicería humana de proporciones gigantescas. ¿Qué tuvo eso de progresista?

Agreguemos: ser proteccionista no determina que un gobierno sea de izquierda, o amigo de los trabajadores. La España franquista es un ejemplo paradigmático de lo que decimos. Un caso actual es Corea del Norte: el régimen es extremadamente proteccionista, y esto no significa ninguna mejora real para los trabajadores, ni para su autodeterminación u organización. Por eso no hay nada de progresista en programas económicos como el de Trump, o el Brexit. El nacionalismo y proteccionismo de gran potencia es absoluta y totalmente reaccionario. Mal que les pese a los progres castristas chavistas y a todos los nacionalistas “revolucionarios”. La realidad es que, dado el desarrollo que han adquirido las fuerzas productivas, el internacionalismo es una necesidad; y es la única salida realmente progresista para la humanidad.

Subrayamos por último: lo central es resistir el patrioterismo, que todo lo invade e infecta. Tomemos conciencia de que el internacionalismo no se reduce a campañas de solidaridad con tal o cual injusticia que se comete en el mundo. Hoy, ser internacionalista significa razonar siempre desde el punto de vista del antagonismo de clase, y no desde el punto de vista de “mi país” . Es el ABC de una posición crítica del capitalismo, y el pilar de la independencia de clase.

Fuente: https://rolandoastarita.wordpress.com/2016/11/11/trump-y-el-nac-pop-criollo/

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